El barril de Brent se desploma un 13% tras el anuncio de un posible alto el fuego
Giro de guion en la crisis del estrecho de Ormuz. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este lunes que ha ordenado al Departamento de Guerra posponer durante cinco días los ataques militares previstos contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes. La decisión llega tras lo que el mandatario ha calificado como «conversaciones productivas» entre Washington y Teherán para la resolución de las hostilidades en Oriente Medio.
«Irán está muy interesado en llegar a un acuerdo, y podría ser en cinco días o antes», ha dicho el mandatario en el canal de televisión por cable Fox business.
Previamente, y a través de su red social, Truth Social, Trump ha detallado que el diálogo mantenido hasta ahora ha sido «profundo, detallado y constructivo». Esta tregua de 120 horas congela de facto el ultimátum de 48 horas que el propio presidente había lanzado y que situaba al mundo a las puertas de un conflicto energético y militar sin precedentes.
Según una fuente citada por la agencia estatal FARS, Trump habría decidido retirarse «tras enterarse de que Irán atacaría todas las centrales eléctricas de Asia Occidental», sin que por el momento haya confirmación, ni comunicado oficial por parte de Teherán.
El régimen iraní también desmiente un supuesto diálogo directo que, según el presidente de Estados Unidos, sí existe y habría arrancado por iniciativa de Teherán, aunque sin aclarar con quién está negociando Washington. Hablan con un líder «muy respetable» que no sería el teórico dirigente, Mojtaba Jameneí, de quien ha dicho no haber tenido noticias. «No sé si está vivo», ha asegurado, para acto seguido matizar cualquier intención de escalada personal contra la familia del clérigo declarando: «No quiero que lo maten».
En el caso de llegar a un acuerdo, sería «un gran comienzo para Irán y la región» en incluso Israel «estará muy contento».
La tensión continúa
Pese al tono optimista de la Casa Blanca, la situación sigue siendo de extrema fragilidad. Trump ha supeditado la suspensión de los ataques a que las supuestas reuniones en curso, anunciadas únicamente por él, «tengan éxito». Por su parte, Teherán había endurecido su discurso en las últimas horas, advirtiendo de represalias directas contra intereses de Washington y sus aliados si se produce cualquier ataque contra su territorio.
Este movimiento diplomático se produce, además, tras intensas presiones internacionales y declaraciones de representantes del Kremlin y Pekín, que instaban a ambas potencias a evitar una escalada que amenazaba con desbordar el plano militar para trasladarse de lleno al colapso energético global.
Su intervención parece estar siendo determinante. Una hora después del anuncio hecho por Trump, la francesa AFP informaba de conversaciones mantenidas entre los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia e Irán, una vez concluido el supuesto diálogo previo entre Irán y Estados Unidos.
Rusia y China reaccionan con cautela ante la pausa anunciada por Trump
Rusia y China han reaccionado al anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de suspender durante cinco días los bombardeos contra infraestructuras eléctricas iraníes con mensajes de cautela, en los que combinan llamados a la desescalada con críticas a la estrategia de Washington.
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov ha advertido de que «cualquier ataque contra infraestructuras críticas en Irán podría tener consecuencias extremadamente peligrosas para toda la región», al tiempo que ha subrayado que «una pausa de cinco días no cambia la naturaleza de la escalada actual». En la misma línea, fuentes del Ministerio de Exteriores ruso señalan que «lo que se necesita no son pausas tácticas, sino un alto el fuego completo y negociaciones reales».
Por parte de China, el Ministerio de Exteriores ha insistido en que «la prioridad inmediata es detener las hostilidades y evitar una mayor escalada», añadiendo que «todas las partes, especialmente Estados Unidos, deben actuar con responsabilidad». El enviado especial chino para Oriente Medio ha afirmado, además, que «las medidas temporales no son suficientes si no van acompañadas de un compromiso genuino con una solución política».
Ambos países coinciden en reclamar una salida diplomática urgente y en advertir de la fragilidad del momento actual, mientras la pausa anunciada por Washington es interpretada en Moscú y Pekín más como un movimiento táctico que como un cambio de rumbo en la estrategia estadounidense.
El petróleo Brent se hunde un 13%
La reacción de los mercados no se ha hecho esperar. Según informa la agencia EFE desde Madrid, el precio del crudo Brent, referente en Europa, se ha hundido un 13%, situándose en los 99,11 dólares por barril.
Los inversores, que temían un desabastecimiento global si se cumplían las amenazas sobre el estrecho de Ormuz (por donde circula el 20% del crudo mundial), han respirado aliviados ante la posibilidad de un alto el fuego. Las bolsas europeas, incluido el Ibex 35, han estabilizado sus pérdidas tras conocerse que las negociaciones continuarán a lo largo de la semana.

La crisis actual tiene su epicentro en el estrecho de Ormuz, un paso marítimo vital por el que transita el 20% del crudo mundial y que se ha convertido en el tablero de un peligroso pulso militar. La tensión alcanzó su punto crítico tras el cierre parcial del estrecho por parte de Teherán, lo que llevó a Donald Trump a lanzar un ultimátum de 48 horas amenazando con destruir la red eléctrica iraní si no se restablecía el tráfico naval. Este escenario de preguerra, que ya había disparado los precios de la energía y provocado advertencias de contención por parte de Rusia y China, parece haber entrado en una fase de distensión temporal tras el anuncio de este aplazamiento de cinco días para dar una oportunidad a la diplomacia.